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Nueces caramelizadas

 

Muy sencillas de hacer, son perfectas para decorar postres, para dar un toque crujiente a ensaladas como la Waldorf o simplemente solas como snacks. Se conservan muy bien un frasco que cierre herméticamente.

Adaptación de  la receta de https://cocinillas.elespanol.com/2015/11/nueces-caramelizadas/

Ingredientes: Conviene no hacer demasiadas porque tienen que estar holgadas. Para un buen puñado de nueces: 45 g de azúcar, 50 ml de agua, aceite girasol para freír.

Modo de hacerlo: En un cazo o sartén y a fuego lento ponemos el agua con el azúcar, llevamos a ebullición removiendo constantemente hasta que se disuelva el azúcar. Añadimos las nueces y cocinamos durante unos 15 minutos a fuego muy bajo removiendo con las varillas y teniendo cuidado de no romper los trozos de nuez. Pasado este tiempo, las retiramos del almíbar y las dejamos sobre un colador con cuidado de no amontonarlas demasiado para que no se peguen unas a otras.

Rápidamente las freímos en el aceite de girasol durante unos segundos hasta que estén doradas. Hay que estar atentos porque se doran enseguida y hay que sacarlas inmediatamente si no queremos que se nos quemen. Poner a secar bien separadas sobre un trozo de papel de horno dejándolas. En ningún caso hay que dejarlas sobre papel absorbente porque se quedarían pegadas al papel.

Cuidado de no tocarlas hasta que estén frías porque cuando salen del aceite queman mucho, pero mucho.

Albóndigas en salsa de tomate agridulce

 

Ingredientes: carne picada de pollo, sal y pimienta. Cebolla y pimiento verde. Salsa de tomate (si es de lata, yo uso Hida), caldo de pollo (se puede sustituir por agua), zumo de limón, salsa de soja, miel, sudani o un poco de cayena, pimienta (probablemente blanca).

Modo de hacerlo: Se añade sal y pimienta a la carne picada y se van haciendo pequeñas albóndigas (conviene que la carne esté fría porque así es más fácil hacer las albóndigas).

En una olla amplia se refríe la cebolla cortada en trozos no demasiado pequeños y se retiran cuando todavía están enteros. Se hace lo mismo con el pimiento.

En la misma olla se mezclan el tomate y los demás ingredientes. Se prueba y se rectifica, debe quedar fuerte y sabroso. Se le añade un poco de caldo o de agua y se pone a cocer.

Se van echando las albóndigas una a una en la salsa de tomate y se dejan cocer durante unos 30 mn para que las albóndigas (que no se han frito previamente) se hagan bien.

En el último momento (para que queden crujientes) se añade la cebolla y el pimiento.

“Primer amor”, de Cristina Peri Rossi

Me ha encantado el cuento de Cristina Peri Rossi, recogido en el libro de Laura Freixas Madres e hijas.

Realmente excelente. Lleno de humor, consigue reflejar el pensamiento infantil, con esa mezcla particular de rigidez y libertad absoluta. Libertad para comprender el mundo y crear soluciones al margen de las normas sociales. Y de la mano, de un modo casi natural, nos lleva la autora a una reflexión sobre estas normas sociales.

¿Dónde están los moriscos?

—Por favor, querría algo sobre los moriscos.

—Llévese éste que está rebajado.

Y se fue para otro lado. Pensé que iba a traerme más libros, pero no, se había puesto a otra tarea.

Insistí—, ¿Y qué más tienen?

—Éste es excelente.

Tampoco tenía continuidad la frase.

Volví a insistir—, ¿Y qué más tiene?

Tiene que mirar por aquí, en Historia Medieval.

 

Y allí me dejó, ante un estante en el que sólo encontré otro libro sobre los moriscos. Moriscos que,  por cierto, “aparecen” cuando se acaba la Edad Media.

“La Bóveda”, la librería que la Universidad de Granada tiene en pleno centro de la ciudad es una ruina, supone todos los años unas pérdidas de … euros, pérdidas que recaen sobre el presupuesto de la propia universidad.

El gasto podría estar justificado si la librería La Bóveda fuese un referente en la ciudad, si se hubiera convertido en el lugar en que encontrar ese libro que no tienen las demás librerías, y, desde luego, el sitio en el que exponer la producción de  los miembros de la propia universidad.

Y a lo mejor están allí, pero desde luego son difíciles de encontrar.

¡Quién querría comprar un libro en ese ambiente hostil, a más de ignorante!

Por supuesto yo me fui sin encontrar nada que satisficiese mi interés. ¡Bravo!

 

Más de moriscos

Málaga, 3 de agosto, en una librería de viejo:

–¿Tienen algo de moriscos?

–Mire, aquí tiene las guías de viajes y luego, aquí, está todo lo relacionado con sitios exóticos, por ejemplo si una novela se desarrolla en el Tibet, pues está aquí.

–Vale, pero es que los moriscos son de España.

Y me enseñó un libro sobre el Protectorado español en Marruecos.

¡Qué difícil resulta leer!

“La escala de los mapas” de Belén Gopegui (1993)

mapa

“Sergio Prim, geógrafo de profesión, ha visto cómo su sueño de amor por Brezo Varela se cumplía y ha sentido pánico”.

Magnífico resumen de una novela que nos sitúa en el sufrimiento de una persona que tiene miedo de la vida, miedo a vivir.

Un estilo barroco, con un uso de los adjetivos radicalmente propio, pero con el acierto de transmitirnos con exactitud sentimientos y vivencias desconocidos para alguien como yo. Un estilo a veces excesivo. Hay que dejarse llevar, a veces perder pie.

Escalonias glaseadas

Ingredientes: Para un acompañamiento para 4 personas: 500 g de escalonias, una cucharadita de café de azúcar, 30 g de mantequilla, sal y pimienta.

Modo de hacerlo: Poner en un cazo o cacerola las escalonias peladas junto con la mantequilla. A fuego medio remover sin cesar hasta que las escalonas se doren suavemente.

Añadir el azúcar y caramelizar a fuego suave.

Cubrir con agua, añadir sal y pimienta y dejar cocer sin tapar hasta que el agua se evapore completamente.

Utilizar como acompañamiento con un asado de ternera, pollo o pescado asado.

También se pueden tomar frías como aperitivo.

La receta original (en francés) en http://www.cuisinons-les-legumes.com/echalote-confite-gastronomie/

Gazpacho

Ingredientes: 1 kg de tomates maduros, 1 pimiento, 1 pepino, 1 diente de ajo, 1/4 de cebolleta, o un poco menos si es cebolla, sal, aceite de oliva, vinagre.

Modo de hacerlo: Mezclar todos los ingredientes en una batidora.

Al no incorporar pan, se conserva mejor de un día para otro.

Salsa verde para samosas

He probado una salsa un poco picante pero muy fresca para acompañar unas samosas indias (especie de empanadillas, rellenas de patata, guisantes y maíz). Aunque las samosas (que estaban adaptadas al gusto europeo) resultan un poco sosas, la salsa resulta muy sabrosa y puede acompañar muy bien otros platos.

Ingredientes: Para un tazón pequeño: 10 g de hojas de menta o hierbabuena (unas 50 hojas grandes); 10g de hojas de culantro (cilantro); 2 cucharadas de yogurt natural entero; 2 cucharadas de zumo de limón; 1/2 cucharada de azúcar moreno; 1 pizca de sal; pimiento verde picante al gusto según el grado de picante que se desee (yo puse una punta de cucharita de una pasta tunecina de pimiento verde en conserva). Además, la receta original llevaba 1 cucharada de café de concentrado de tamarindo, pero siguiendo recomendaciones de otras webs, lo he sustituido por el zumo de limón y el azúcar moreno.

Modo de hacerlo: Pasar todos los ingredientes juntos por la batidora.

Origen: La receta es una variación de Chutney menthe coriandre de  la página In My’s Kitchen.

 

Solomillo de ternera con salsa de vino

Ingredientes: filetes de ternera de buena calidad (solomillo, lomo, chuletón sin hueso, cadera o babilla), 2 cebollas de tamaño normal, 4 dientes de ajo, 1 vaso y medio de vino tinto, tomillo (a ser posible fresco), perejil, 50 g de mantequilla, aceite de girasol, sal y pimienta.

Modo de hacerlo: Es un plato que hay que hacer inmediatamente antes de  servir, salvo el principio de la salsa que se puede tener hecho.

Se pican cebolla y ajo muy menudito. A fuego muy suave se sofríe en la sartén con aceite de girasol, sin que se dore. Se añade el vino y el tomillo y se sube el fuego hasta que el vino se consuma a la mitad. Se aparta.

Se enciende el horno a fuego muy suave y se introducen los platos y la fuente en que se va a servir la carne.

En una sartén con muy poco aceite de girasol se hacen los filetes al gusto de cada cual (indicativamente, un minuto por cada lado). A medida que se van haciendo se colocan en la fuente que está en el horno (ya apagado) y se tapan con un papel de plata para que no se resequen.

Se retoma la salsa:  se calienta sin llegar a punto de ebullición, se aparta y se añade el perejil y la mantequilla, se acerca al fuego y se vuelve a apartar alternativamente para que la mantequilla se deshaga poco a poco y se trabe la salsa.

Se vierte la salsa por encima de los filetes y se decora con un poco de perejil picado. La salsa queda de un bonito color morado.

Es una adaptación de una receta de Anne Willan, Cocina visual, Rectas de carne ( p.38), un libro antiguo (1993), con fotografías de cada paso, lo que permite seguir las recetas muy fácilmente. Por cierto, está a la venta en todocoleccion por 10 €.