La importancia de la universidad no se mide en unos cuantos días sin clase

Ante la situación creada por el Coronavirus, la suspensión de la actividad docente presencial y el posterior cierre de las facultades, el Equipo de Gobierno de la UGR ha ido adoptando decisiones y sus miembros haciendo declaraciones públicas.

Todo ello se ha hecho con una premura que las circunstancias no hacían necesaria: se podían haber cerrado los centros y suspendido la docencia mientras se pensaba cómo organizar las alternativas.
Pero como vivimos en un tiempo en el que nadie puede parar quieto y como queremos hacernos la ilusión de que somos muy importantes, hemos tenido que decir desde el primer día “esto no son vacaciones”.

Y es cierto que la Universidad es muy importante, y las actuales circunstancias lo están demostrando. Es importante porque forma a médicos y enfermeros (o médicas y enfermeras, pero nunca médicos y enfermeras). Es importante porque en su seno se desarrolla gran parte de la investigación que permite afrontar en mejores condiciones (aunque no sean las óptimas) estas nuevas enfermedades.

Pero nada de eso depende de que se dejen de dar clases durante dos días o una semana. Lo importante para que la universidad pueda jugar el papel que le corresponde en la sociedad es el mantenimiento del trabajo (y la inversión) a largo plazo, lo importante es que la universidad dedique más esfuerzos a la docencia, que seamos menos rácanos en la contratación de profesorado, que paguemos mejores sueldos a nuestros investigadores y, sobre todo, que las administraciones públicas, el Gobierno Central y la Junta de Andalucía, dediquen de forma permanente más dinero a la universidad y a la investigación.

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