Capítulo 22

De la familia de mi abuelo, Fernando Pastor, de los parientes de ese lado, mi hermano y yo sólo hemos conocido al tío Eusebio, el hermano pequeño del abuelo. Sabemos que tenían además dos hermanas, Milagros y María, y una tía Pascuala, hermana de su padre, muy nombrada en la familia. Estaba casada pero no tuvo hijos.

Mi madre y mi tía sí conocieron a esa parte de la familia y la tía Julia en particular, que de niña vivió una temporada en Madrid, contaba que la llevaban de visita a casa de la tía Pascuala, en la calle San Bernardo, uno de esos pisos grandes y oscuros, con muebles imponentes y muchos cortinones.

De Milagros, la hermana del abuelo Fernando, sabemos que se casó en Madrid, pero que después de pasar “muchas necesidades”, como decía mi madre, emigró a América con su familia. Y nada más.

Cuando empecé hace unos meses con esta historia y me puse a rebuscar por los armarios de la casa de Tetuán encontré unas fotos que en principio no supe identificar, hasta que en una de ellas decía “Con cariño vuestra hermana Milagros. Montevideo, 11-6-1956”.

No sé si ocurrirá en otras familias pero en la nuestra siempre hay alguien que se fue a América. En general no volvieron. A América se fue esta hermana de mi abuelo Fernando, que se llamaba como mi madre, Milagros Pastor. Rebuscando entre esas fotos antiguas también me he encontrado a dos hermanos de mi bisabuelo Vicente (el que llevó a su mujer y a sus hijas a Marruecos), Juan y Policarpo, que escribían desde la Argentina, en el año 1914. Por el lado de mi padre también hubo quien se fue a «las Américas», como se decía entonces, aunque es historia para otro momento.

1914, Buenos Aires, Juan y Policarpo, hermanos del abuelo Vicente

El caso es que de la familia Pastor nos quedamos sólo con el tío Eusebio, el único que llegamos a conocer. Y como él se había quedado sin parientes propios también pasó a formar parte de la gran familia de las hermanas “Álvarez Portal”. A los primos Maroto, a la prima Piti, y a los hijos e hijas de unos y otras, el tío Eusebio en realidad no les “tocaba” nada, era el cuñado de una de sus tías o de una de las hermanas de su abuela, un parentesco realmente muy lejano. Sin embargo, el tío Eusebio y, más tarde, su mujer, la tía Tere, siempre formaron parte de la familia.

El tío Euebio y la tía Tere

El tío Eusebio había perdido a su madre cuando tenía cuatro años y supongo que luego había vivido con su padre, el abuelo Mauricio, y la criada, convertida en madrastra. No sé cómo sería la señora, pero para el tío Eusebio, aunque no hablaba nunca de aquello, fue un martirio. En la casa de la familia sólo quedaban él y una hermana, quizás algo retrasada, y aún años después, cuando delante del tío Eusebio alguien hacía referencia a aquella época se notaba que para él seguía siendo un recuerdo doloroso.

No sé si fue por voluntad propia o porque su padre lo “facturó”, el caso es que con doce o trece años llegó a Tetuán para vivir con su hermano y su cuñada, mis abuelos. Muchos recuerdos de esos primeros años, que ya he contado, luego un agujero, no se sabe nada de Eusebio.

Creo que cuando empezó la guerra ya había entrado en el ejército, en Aviación, y que le tocó en la parte sublevada. No sé si estaba todavía en Tetuán o si ya estaba destinado en otra ciudad, de eso no se hablaba en casa, era una época oscura, algo que no se quería recordar. Sólo una vez se le escapó a mi madre algo que me hizo vislumbrar que el tío Eusebio no se había portado demasiado bien con la familia de su hermano después de que a éste lo matasen, quizás por miedo a verse señalado. Pero no tengo datos, sólo lo recuerdo como algo dicho con medias palabras. En todas las familias hay historias oscuras.

2 comentarios en “Capítulo 22

  1. Milagros, efectivamente, si Mauricio Pastor es clavado a vuestro tío Eusebio, no le queda mas remedio que ser pariente, porque tiene un tipo poco confundible. Le enviásteis fotografía del tío Eusebio? Igual su abuelo estuvo presente un tiempo?, o fue ubicuo?
    En nuestra familia tambien hubo quienes se fueron a América, unos volvieron, como mi bisabuelo y mi abuelo materno, y otros no, como los ascendientes de un pariente brasileño, Moisés Bonachela, con quien contactamos -contactó inicialmente mi hermano Pablo- vía facebook. Intercambiaron fotos de los abuelos y eran parecidísimos, creo que tenían que ser por lo menos primos seguro. Gracias por seguir, seguimos leyéndote. Besos

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